Bien dicen que las noches tienen algo mágico. Y no solo porque nos permiten descansar y desconectar, sino porque mientras dormimos, nuestro cuerpo entra en modo “reparación total”. Las células se renuevan, los tejidos se regeneran y la piel aprovecha para recuperarse del día. Si a todo ese proceso natural, le sumas un ingrediente especial como el colágeno marino, tu cuerpo puede llegar a recibir ese empujón que necesita para despertar con más energía y mejor aspecto.
Aunque cada vez más personas incluyen suplementos de colágeno en su rutina, no todos saben en qué momento del día tomarlo para que marque la diferencia. Diversos estudios sugieren que tomar colágeno marino antes de dormir podría potenciar sus beneficios ya que coincide con la subida natural de producción de colágeno en el organismo.
Aquí descubrirás por qué la noche es la mejor amiga del colágeno, cómo incorporar colágeno marino a tu rutina nocturna y qué más puedes hacer para aprovechar y potenciar al máximo sus beneficios regenerativos.
Por qué la noche es el momento perfecto
Mientras nuestros ojos se cierran, el cuerpo se pone a trabajar. Durante la noche, en especial en la fase sueño profundo, se activan ciertos procesos, como la reparación de tejidos, la regeneración celular y la producción de proteínas estructurales, entre ellas el colágeno.
Tomar colágeno marino en este momento tiene dos puntos clave:
- No hay interrupciones digestivas: al no comer ni hacer actividad física intensa, se hace más fácil que el cuerpo procese y absorba los nutrientes.
- Coincidencia con el reloj biológico: nuestro organismo tiende a aumentar la síntesis del colágeno y hormonas reparadoras mientras duermes, por lo que aportar aminoácidos en este momento puede encajar perfectamente.
Aparte de esto, el colágeno marino hidrolizado se caracteriza por contar con péptidos de bajo peso molecular, facilitando así su absorción y disponibilidad para que nuestro cuerpo los utilice en procesos de regeneración.
Ideas para tu ritual nocturno con Colágeno Marino
La clave para que el colágeno marino forme parte de tu vida está en incorporarlo a un momento agradable. Aquí tienes algunas formas sencillas y efectivas:
- Infusión relajante + colágeno. Disuelve tu dosis de colágeno marino en una taza de manzanilla, rooibos o lavanda. El calor ayuda a que se mezcle bien y la infusión aporta un momento de calma antes de dormir.
- Batido para la cena. Si te apetece algo más fresco, prueba a mezclarlo con kiwi, fresas o naranja. La vitamina C de estas frutas ayuda a que tu cuerpo sintetice mejor el colágeno propio.
En tu ritual de belleza facial. Aprovecha para hacer una rutina de limpieza y cuidado facial justo después de tomar tu colágeno. Así estarás cuidando tu piel desde fuera y desde dentro al mismo tiempo.
La calma, tu aliada. Tómatelo después de un baño caliente o una ducha relajante. El calor corporal activa la circulación y puede ayudar a que los nutrientes se distribuyan de forma más eficiente.








